Hay proyectos que empiezan con un diseño. Este empezó con una pregunta: ¿cómo hacemos que un café de Táchira se vea tan especial como sabe?
Para Hacienda VillaPol trabajamos una nueva propuesta de packaging buscando precisamente eso: darle al producto una presencia que estuviera a la altura de su origen.
Menos ruido. Más carácter.
Más cuidado en cada detalle.
Porque cuando un producto tiene una historia que contar, el empaque también debería saber contarla.